Lo que revela la etiqueta de un alimento

Lo que revela la etiqueta de un alimento -  EV Consultoría y Calidad Alimentaria
Importancia del Etiquetado de alimentos

Ya lo dijo Hipócrates ” Que el alimento sea tu mejor medicina y tu  mejor medicina sea el alimento”
Está sobradamente demostrado el efecto directo de nuestra alimentación en nuestra salud. Parece sensato pensar que interesarse por los alimentos que comemos no es cosa baladí. Estaréis conmigo en que por mucha información que nos pongan en las etiquetas de los alimentos, ésta es de escaso valor si no la sabemos interpretar.

Hoy voy a tratar un tema muy popular entre los consumidores y a la vez bien desconocido: los aditivos alimentarios. En principio un mal a evitar y sin embargo los demandamos inconscientemente. La buena noticia es que no todos son malos, incluso algunos de ellos se encuentran de manera natural en los alimentos. Pero aquí voy a hablar de los más controvertidos
LOS CONSERVANTES
Me voy a centrar en los nitritos ( E249, E250 ) cuyo uso más generalizado está en los productos cárnicos curados, aunque también los podemos encontrar en otros productos. El inconveniente de su uso es que producen compuestos cancerígenos en los alimentos que los contienen. Sin embargo dicho uso está bien justificado desde el punto de vista de la seguridad alimentaria ya que inhiben el crecimiento de una bacteria muy dañina para la salud.
Por tanto se debe encontrar un punto de equilibrio para evitar o minimizar ambos riesgos: el potencial cancerígeno y el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria grave. La legislación alimentaria, en aras de la seguridad alimentaria, ha establecido un límite máximo de nitritos en determinados alimentos. A partir de ahí, la mayor o menor exposición a este aditivo dependerá de las buenas prácticas del fabricante. Es decir, esperamos que el fabricante utilice la menor cantidad posible del aditivo que sea suficiente para la inhibición del crecimiento de la bacteria dañina y además produzca una formación mínima de compuestos cancerígenos.
LOS EDULCORANTES
Son sustancias que se utilizan como sustitutos del azúcar porque tienen un menor contenido calórico. Me voy a centrar en dos que merecen un uso moderado: los polioles y el aspartamo.
Polioles ( Sorbitol E420, Manitol E421, Maltitol E965, Lactitol E966, Xilitol E967, Eritritol E 968…)
A pesar de que no son perjudiciales para la salud se deben consumir con moderación porque un consumo excesivo puede provocar molestias gastrointestinales. De hecho, la legislación alimentaria obliga a que un alimento que contenga dichos aditivos debe indicar la siguiente advertencia en el etiquetado “un consumo excesivo puede tener efectos laxantes”.
Aspartamo ( E951)
Controvertido donde los haya. La legislación alimentaria obliga a declarar en el etiquetado de los alimentos que lo contengan la siguiente advertencia “contiene una fuente de fenilalanina”. Esto es de especial relevancia para aquellas personas que padecen un desorden metabólico llamado fenilcetonuria.
En varias ocasiones se ha procedido a una reevaluación de este aditivo por su presunto potencial cancerígeno. En todas ellas la Comisión Europea no encontró indicios ni argumentos que justifiquen esta presunción. Sin embargo la presión social se ha hecho tan alta que actualmente el aspartamo está bajo una nueva evaluación desde principios del año 2012 y previsiblemente durará hasta mayo de 2013.

LOS COLORANTES
Se utilizan en multitud de alimentos: bebidas, sopas, caramelos, zumos industriales, repostería, helados, mermeladas…
Aquellos que merecen una especial atención son: Amarillo anaranjado E110, Amarillo de quinoteina E104, Carmoisina E122, Rojo allura E129, Tartrazina E102 y Rojo cochinilla E124. La legislación alimentaria obliga a indicar en el etiquetado de los alimentos que contengan estos aditivos la siguiente advertencia “puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños”.
Por último, comentar el efecto Alergénico que pueden tener algunos aditivos como por ejemplo los sulfitos ( E220-228 ) cuando están en concentraciones superiores a 10mg/Kg o 10 mg/l en un alimento, la hemicelulosa de soja ( E426), etc. En este caso, la legislación alimentaria relativa a los productos alérgenos también obliga a los fabricantes a que estos se declaren en el etiquetado del alimento.
Como podemos ver, la manera en que la legislación alimentaria protege a los consumidores, en líneas generales, se basa en:
– Establecer los requisitos de evaluación de los aditivos antes de su autorización
– Establecer límites máximos de uso de los aditivos en determinados alimentos
– Establecer la prohibición de su uso en determinados alimentos
– Establecer la obligación de declararlos en el etiquetado además de las advertencias antes mencionadas.
Pero atención, no podemos pedir responsabilidad a nadie si hacemos un uso excesivo de un determinado alimento.
Espero haber aclarado algunas dudas respecto a esta amplia temática de los aditivos alimentarios y que sólo es una parte dentro del campo de Etiquetado de alimentos.
Si te ha gustado este artículo, o quieres solventar algún problema de etiquetado de los alimentos puedes contactar conmigo en ev@evconsultoriaalimentaria.com o en el teléfono 690 632 520.

Autor: Esther Vázquez Carracedo, Directora de EV Consultoría Alimentaria. Gestión empresarial, Calidad alimentaria, Seguridad alimentaria. Interim manager en empresas alimentarias.

Más información en www.evconsultoriaalimentaria.com

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6 Comentarios. Deja un comentario

Hola esther,
Me ha resultado de gran utilidad tu post.
un saludo!

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Muchas gracias, como siempre, muy interesante el artículo
Lo de la medicina es un argumento que me he impuesto muchas veces para abordar una comida que no me resultaba sugerente o la tenía aburrida, pero de la que reconocía su aporte nutritivo.
¿Y de la información que no ponen? ¿Qué pasa con todos los alimentos, animales o vegetales, que en un momento determinado y posiblemente largo, estuvieron expuestos a catástrofes tipo Chernobyl o Fukushima? ¿Quién me garantiza que el atún de la lata que tengo en la despensa no se vio afectado por las toneladas de agua radioactiva vertida al mar en las tareas de enfriamiento de la central japonesa? Lo de los aditivos, comparado con esto, me parecen pecata minuta. Nunca sabremos cuantos cánceres provienen de esta dramática cadena trófica.
Si algunos aditivos se encuentran de manera natural en los alimentos entiendo que no hay que añadirlos, a no ser que sea para otros alimentos, o que el que los tiene de forma natural los haya perdido al ser procesado.
A mi me traían confuso lo de los edulcorantes, siempre les tuve respeto y no he abusado de ellos. Concretamente el Aspartamo me inquietaba, incluso el nombre, pero ahora ya sé más. Actualmente parece estar de moda el Stevia, tengo que informarme mejor.
Respecto a las comisiones nunca me inspiran excesiva confianza, siempre las veo más presionadas por los lobbys que por los ciudadanos.
Finalmente la responsabilidad recae en nosotros, debemos llevar una contabilidad de los “E” que nos vamos metiendo en el cuerpo a través de los diferentes alimentos que los pueden contener.
Un saludo

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Hola Antonio. En priimer lugar perdirte disculpas por la demora, tu mensaje me ha pasado desapercibido debido a que me ha entrado en la bandeja de correo no deseado tras una configuración que había hecho. Estaba supervisando dicha bandeja antes de eliminarla y me encontré con tu mensaje.
En segundo lugar darte las gracias por tu comentario, y aportar algo que desconocía, la stevia.
Respecto al comentario que haces sobre la radioactividad en los alimentos, solo decirte que en la legislación europea estos contaminantes están regulados con un límite máximo. Y con esto no entro en profundidad a debatir sobre el repentino aumento en estos límites a raíz del accidente nuclear de Japón ni en la controversia entre los distintos profesionales de la salud, unos diciendo que realmente no supone un peligro para la salud ya que el efecto negativo de la radiactividad es acumulativo y otros defendiendo que los intereses comerciales nunca deben estar por encima de los intereses de la salud. La realidad es que no existen estudios de la posible cantidad de ingesta promedio que puedan tener un ciudadano europeo de un determinado alimento contaminado con elementos químicos radiactivos y de los efectos que esto pueda tener.
Comparto tu comentario acerca de la comisiones, siempre habrá intereses comerciales o nacionales.La buena noticia, por lo menos a nivel europeo, es que puede ser difícil que todos los países integrantes se pongan de acuerdo y siempre habrá alguien que se salga del tiesto. Un poco es lo que ha pasado y está pasando con el aspartamo.
Respecto a llevar la contabilidad de los aditivos que ingerimos, lo veo complicado desde el momento en que no se declaran sus cantidades por lo general sino su presencia o no presencia.Sin embargo no está mal mirar la etiqueta para decidir si se quiere ingerir o no o para ver en cuántos alimentos ingerimos un mismo aditivo para así valorar de manera individual el grado de exposición según su cantidad de ingesta de estos alimentos. Un saludo

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Muy interesante, con su permiso pongo un enlace en mi blog, saludos cordiales.

http://estadisticahostelera.blogspot.fr/

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Hola Juan, muchas gracias por tu comentario.Encantada de tener un link desde tu blog. Un saludo

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