SIN, SIN, SIN en el etiquetado¿ toda una moda?

Esther Vazquez Carracedo-Seguridad AlimentariaEn estas recién pasadas fiestas navideñas he tomado vino sin alcohol. Sí,sí, sin alcohol. Esto parecerá una blasfemia para los profesionales del sector. Hace ya más de 6 años, cuando se empezaba a hablar del término Innovación, recuerdo que cuando hice el comentario de hacer un vino sin alcohol en una conversación informal y me miraron raro.

Hoy todavía somos un  público minoritario los que nos animamos a probar vino sin alcohol. Debo reconocer que el sabor de algunos vinos es muy agradable sin embargo el efecto negativo del alcohol se hace manifiesta en mi organismo con  pequeñas cantidades.

Otro ejemplo de  público minoritario ( cada vez menos) lo tenemos en el caso de la cerveza sin alcohol.

¿Quiero decir con esto que el sector de las bebidas espirituosas debe  reinventarse hacia esta posible nueva tendencia de las bebidas sin alcohol? Nada más lejos de la realidad, esto lo responderá la misma sociedad con el paso del tiempo.

En defensa del sector de bebidas espirituosas es de justicia recordar que “la mayoría de personas que consumen alcohol no tienen dependencia”. Asunto serio aparte es  el creciente problema de consumo de alcohol entre en los adolescentes.

Para los que hayáis probado el vino sin alcohol y no os haya convencido y sin embargo seáis consumidores de cerveza sin alcohol, uno de los posibles motivos  es que con el vino no se ha logrado conseguir un resultado final tan bueno como se ha conseguido en la cerveza.

No en vano  el sabor y los aromas, tanto del vino como de la cerveza, provienen en gran medida de las sustancias volátiles entre las cuales están comprendidos los alcoholes. Cuanto más alcohol haya que eliminar de una bebida, más sustancias aromatizantes estaremos extrayendo.  Por tanto parece lógico  pensar que es  más complicado conseguir un vino sin alcohol  semejante al original que una cerveza ya que aquel suele tener un mayor contenido en alcohol.

Pero ¿que me diríais si hubieran licores tipo mojito, licor café, pippermint sin alcohol? Y whisky sin alcohol?  y gin sin alcohol ? Pues existen tales productos en el mercado. Pero atención, debemos hablar correctamente, a estas bebidas no las podemos denominar “ whisky sin alcohol” por ejemplo, ni encontraremos esta denominación en la botella. La denominación que habitualmente veremos será del tipo “ bebida con sabor a whisky sin alcohol”. ¿Por qué sucede esto? Porque en la definición legal de las bebidas espirituosas tales como licores, whisky, gin se especifica que deben contener un grado alcohólico mínimo para poder denominarlas de esa manera.

En el caso de la cerveza la situación es diferente ya que la legislación de las bebidas a base de malta ya contempla el producto “cerveza sin alcohol”.

Os propongo jugar un instante a adivinar las futuras tendencias del sector de bebidas espirituosas. Empecemos por el principio. Vayamos a las causas por las que las personas consumen alcohol. Las causas por las que las personas consumen alcohol dependerán de la motivación o el valor  que les provoca el consumo de alcohol. A algunas personas el alcohol les aporta el valor de aliviar el humor negativo o la ansiedad, a otras el valor de  reducir el estrés, a otras les aporta ese empujón necesario para hacer cosas que en estado ebrio no harían (al aumentar la autoconfianza por el efecto de desinhibición que provoca), a otras les aporta el valor de seguir la normas sociales.

Estas son las causas comunes que leeremos en distintos estudios que se han realizado para conocer el motivo por el cual las personas consumen alcohol a pesar de las terribles consecuencias que puede ocasionar su consumo desmesurado y a pesar de que el alcohol es uno de esos alimentos que nos eliminan cuando estamos haciendo dieta. Sí, sí, el alcohol aporta calorías.

¿Habíamos caído en esto último? ¿Nos importa realmente las calorías que nos aporta el alcohol? Si conociésemos las calorías que ingerimos con el alcohol  ¿lo consumiríamos de otra manera?¿Pesaría más el argumento de la dieta o bien los argumentos antes descritos a la hora de cambiar nuestros hábitos de consumo de alcohol?Yo no tengo la respuesta. Sólo puedo aportar algunos datos.

A todos nos suena que si estamos siguiendo un régimen dietético nos aconsejan dejar el consumo de alcohol. Una copa de 100 ml de una bebida de 40%vol (bien podrían ser el  whisky, ron, vodka, brandy, ginebra)  nos aporta unas 250 kcal. Una lata de cerveza de 8%Vol de 33 cl aporta 165 kcal.

Y ahora nos preguntaremos ¿cómo es que no aparece esta información en los envases de las bebidas alcohólicas? La respuesta es que actualmente las bebidas con un grado alcohólico superior al 1,2% están exentas de la obligatoriedad de indicar la tabla nutricional en el etiquetado. Sin embargo, sí es obligatorio indicar en la etiqueta si dicha bebida contiene alguna sustancia susceptible de causar una alergia o intolerancia alimentaria.

Dicho todo esto, ¿ cómo crees que evolucionará el sector de las bebidas alcohólicas? Hoy en día ya se trabaja en nuevos procesos de fabricación alimentarios en los que se consigue una extracción del alcohol sin alterar significativamente el resultado final.

#interimmanager

#directorestransformación

Autor: Esther Vázquez Carracedo directora de EV Consultoría Alimentaria.

Interim Manager para Empresas e Inddustrias Alimentarias: Desarrollo y Ejecución de Proyectos de Optimización de la Producción ( Lean Manufacturing).

Especialista en Gestión de  Calidad y Seguridad Alimentaria ( APPCC, IFS, BRC, FSSC22000), Procesos de Producción de alimentos,  Legislación AlimentariaEtiquetado de Alimentos e Innovación Alimentaria.

Contacto: ev@evconsultoriaalimentaria.com o 690 63 25 20

 

 

 

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