De un tiempo a esta parte se habla mucho de la retribución emocional y cómo el peso de ésta suele ser muy superior a la retribución monetaria tanto para los de mi generación, la de los 70, como para la  generación de los milenials

Hay varias formas de retribución emocional pero hoy me quiero referir al Reconocimiento verbal y personal al trabajo bien hecho

Se me da por pensar que para conseguir este tipo de  retribución emocional no llega con por hacer estrictamente lo justo y necesario en tu puesto de trabajo.

Hace unos años preparé una presentación de temática personal como parte  práctica de una formación que estaba realizando por aquella época.

En dicha presentación aproveché la ocasión para compartir mi experiencia o mi aprendizaje de las cualidades  que nos hacen  merecedores de la retribución emocional que antes mencionaba, es decir,  el reconocimiento verbal y personal al trabajo bien hecho.

Creo firmemente que el reconocimiento llega a través de 3 vías: de hacer siempre lo correcto; que  todo lo que hagas  transcienda más allá de ti mismo y de  aprender a ser persona y a tratar a las personas con respeto y  con empatía.  Recientemente he conocido la existencia de la palabra “ MERAKI”. Es un término griego que significa hacer algo desde el alma. No podría encontrar una forma más corta de transmitir lo que yo quise decir en aquella presentación.

Me considero una de esas personas, soy una persona Meraki. Y gracias a ello puedo decir y presumir de gozar de reconocimiento por el trabajo bien hecho.  Acostumbro a preguntar a quienes han trabajo conmigo ¿ Qué te llevas de este tiempo  en que hemos trabajado juntos ?

No hay que tener miedo a hacer esta pregunta, si eres consciente de haber puesto en práctica los 3 puntos que mencionaba anteriormente las probabilidades de que la respuesta sea agradable son muy altas.

Las cosas buenas hay que decirlas, claro que sí!

Hace poco tiempo he finalizado un proyecto muy retador en una empresa alimentaria. Es tan grande el cambio que se produjo en dicha empresa que en este ocasión la pregunta “ ¿qué te llevas?” procedía más que nunca. Y así lo hice.

Quiero compartir con vosotros las respuestas de aquellos compañeros de aventura:

“Me llevo mucho, sobre todo orden y el no andar perdidos como estábamos. Nos apoyaste cuando te necesitábamos. Tenía que haber una persona como tú en cada empresa.”

“Gracias por tanta paciencia y perdón por si algún día perdí los papeles. Me llevo el trabajar más relajada y contar contigo para contarte cualquier problema.”

“Me quedo con muchas cosas buenas. He ganado capacidad de organización. He sido capaz de ir haciendo cada vez más cosas. He ganado mucha seguridad en mí mismo. He aprendido a ver cosas de seguridad alimentaria que eran obvias que antes no se estaban haciendo y ahora sí”

“ El balance es positivo, me he sentido además respaldado en buena medida por ti, aunque muchas veces pensaba lo contrario”

“ Creo que como equipo de trabajo hemos mejorado mucho y además hemos mejorado mucho como compañeros que para mí es muy importante”

“ Creo que en estos meses has sido para nosotros mucho más que una auditora”

Leo estas palabras y no puedo evitar pensar en aquella primera auditoría de diagnóstico. En los momento de tensión vividos; de la indiferencia  que reinaba entre ellos al principio; de la desmotivación de aquellas personas, algunas a punto de tirar la toalla; de aquellos  momentos de hora punta donde todos acabábamos acalorados y con la cara colorada pero contentos de salir airosos, en los momentos de llamadas de atención individual. Hoy veo un lugar de trabajo bien organizado, veo significativos avances en seguridad alimentaria, veo personas contentas con lo que han conseguido.

Para este trabajo han sido muy necesarios conocimientos de la cadena alimentaria y de seguridad alimentaria; también de conocimientos de gestión de la producción; también conocimientos de herramientas lean y también conocimientos de  estadística.

Sin embargo, no me cabe ninguna duda de que este reconocimiento no hubiera sido posible sin las 3 habilidades que mencioné antes. No hubiera sido posible sin Meraki.

Os puedo asegurar que en el futuro, cuando vuelva esta experiencia a mi mente no pensaré en la retribución salarial pensaré en cómo he ayudado a estas personas y en sus comentarios.

Cuando escuchas palabras de reconocimiento al trabajo bien hecho, sabes dentro de ti que ha merecido la pena!

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